100 cosas sobre mí (II)
No me gusta la horchata, aunque sea de Valencia. No tiene nada que ver con el gusto.
No es que sea una gran estudiante, pero hasta la entrada en la universidad sacaba bastantes buenas notas. Era porque estudiaba, claro, pero a la gente le decía que no. Quería que pensaran que era tan guay que hacía los exámenes simplemente recordando las cosas de clase. La verdad es que muchas veces así era.
Últimamente tengo unas inexplicables ganas de ir a una discoteca, que nunca me han gustado.
Las películas que más miedo me dan son las de terror japonés, de esas que hace poco se pusieron de moda por aquí. Vi unas cuantas y decidí que no veía nunca más. Me gusta dormir por la noche.
Tengo la mala manía de llevarme las cosas a la boca (sin que eso suene mal, ¿vale?). Me paso el día mordiéndome un dedo. Concretamente el pulgar.
Rammstein es uno de los grupos de música con los que me gusta hacer el amor (de fondo, entiéndase).
Siempre llevo imperdibles encima. Siempre.
Me pinto las uñas de color rojo, negro, o rojo y negro. No tengo mucha más variedad. Siempre las tengo pintadas.
Mi punto débil está en el cuello, tirando hacia la nuca.
Camino por la calle mirando a la gente a los ojos. Si bajan la mirada dejo de hacerlo. Sino, la sigo hasta que nos cruzamos (giro de cabeza incluido).
Aunque solo lo haya hecho una vez, me encanta hacer cosplay. Estoy deseando que hayan nuevos eventos para hacer cosplay de otras cosas. Por supuesto, el traje lo hago yo (y disfruto haciéndolo).
Gracias a dios, no me parezco a Treiral.
El concierto en el que mejor me lo pasé fue en el de Alice Cooper. Acabamos incluso salpicados de sangre.
Perdí la santa inocencia a la edad de 17 añitos. Actualmente estoy soltera y enamorada de nadie.
Me cuesta mucho tirar los bolígrafos gastados. Les cojo cariño.
Mi primer concierto fue de Joaquín Sabina, en el 99. Iba con mis padres y mi hermano mayor.
“Sucede a menudo” es una de esas frases que uso mucho cuando no sé muy bien que decir a algo que me están contando. La oí en la OVA de Rurouni Kenshin, Recuerdos.
No me veo trabajando en ningún lado. De hecho no soy capaz de ver más allá de este año.
More than this, de The Cure, es una de las canciones que más me gustan para relajarme.
Los últimos chicos que me gustaron fueron todos informáticos (o muy metidos en el tema). Y al revés también (los últimos a los que gusté).
Me enamoro y desenamoro rápidamente. También soy muy infiel (empecemos a decir cosas malas, venga).
Mi amor platónico tiene nombre y es bastante cercano a mí. Pero estoy segura de que no le intereso lo más mínimo. Y de que traicionaría a quien fuera por él.
Memoricé la canción Stairway to heaven para cantársela al oído a una persona. Ahora creo que ya no podría recordarla entera.
Nunca he bailado un stripptess, pero me molaría mucho hacerlo. Ensayo sola de vez en cuando, pero creo que me daría demasiada vergüenza hacerlo delante de alguien.
Siempre me he sentido poco femenina y siempre he querido hacer algo para cambiar esto. Pero nada ha resultado como lo esperaba. Al final siempre soy yo misma.
Etiquetas: Hablar por hablar

2 comentarios:
>>12.Gracias a dios, no me parezco a Treiral.
Perraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD
pos ahora no te comentó lo demás xD
De
Treiral_, A las
1:58 AM
El punto número 10: tú y todas, ¿no? Creo que las mujeres son observadoras por naturaleza. Voy por la calle y no hay tía que no me mire (y apuesto a que no gusto a todas).
Y tú dirás que si yo lo sé, es porque también miro. ¡Hombre, claro que miro! Si no, ¿cómo podría saberlo? ¡Es que no hay una que no mire! ¿Por qué lo harán?
De
Rubén, A las
1:02 AM
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